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RETIRAR LACTATOS Y ACETATOS EN PLATOS PREPARADOS SIN AFECTAR LA CONSERVACIÓN

Los platos preparados se han convertido en una opción cada vez más habitual en los hogares españoles. El ritmo de vida actual, la falta de tiempo para cocinar y la búsqueda de soluciones prácticas han impulsado el crecimiento de una categoría que ya ocupa un espacio importante en los lineales de los supermercados. Hoy es habitual encontrar platos preparados en prácticamente cualquier cadena de distribución, desde Mercadona, Carrefour o Lidl hasta supermercados regionales, con una variedad que va mucho más allá de los tradicionales platos precocinados: ensaladillas, tortillas de patata, lasañas, arroces, pastas, carnes cocinadas, pescados, cremas, legumbres o platos de quinta gama listos para calentar y consumir.

Pero que un alimento sea práctico no significa que tenga que renunciar a una formulación equilibrada o a una percepción natural. El reto para la industria alimentaria consiste precisamente en desarrollar productos que combinen seguridad alimentaria, conservación, calidad organoléptica y naturalidad. En este contexto surge una pregunta cada vez más habitual: ¿es posible reducir o retirar determinados conservantes, como lactatos y acetatos, sin comprometer la vida útil del producto?

¿Por qué ha aumentado tanto el consumo de platos preparados?

El consumo de platos preparados responde a un cambio evidente en los hábitos alimentarios. Cada vez son más los consumidores que buscan soluciones que les permitan ahorrar tiempo sin renunciar a comer de forma variada.

La industria ha respondido a esta demanda ampliando enormemente la oferta. En los supermercados podemos encontrar desde recetas tradicionales, como tortilla de patata, albóndigas, croquetas, canelones o ensaladilla rusa, hasta opciones más elaboradas como currys, poke bowls, platos de pasta, arroces preparados, carnes cocinadas a baja temperatura o diferentes recetas de pescado.

Además, los avances en las tecnologías de conservación han permitido ampliar la vida útil de estos productos manteniendo unas características sensoriales cada vez más próximas a las de un alimento recién elaborado.

Esto es especialmente importante en los productos de quinta gama, que se elaboran industrialmente pero están pensados para que el consumidor únicamente tenga que calentarlos o realizar una preparación mínima antes de consumirlos.

¿Qué aditivos se utilizan habitualmente en platos preparados?

Los aditivos alimentarios cumplen diferentes funciones tecnológicas y su utilización depende de las características de cada producto. En un plato preparado pueden encontrarse, por ejemplo, espesantes y estabilizantes para conseguir una textura determinada, antioxidantes para proteger frente a la oxidación, potenciadores del sabor, acidulantes o conservantes para garantizar la estabilidad y seguridad del alimento.

Entre los aditivos que pueden encontrarse en distintas formulaciones están los almidones modificados y otros espesantes, las gomas como la goma xantana (E-415), antioxidantes como el ácido ascórbico (E-300), acidulantes como el ácido cítrico (E-330) o diferentes aromas y potenciadores del sabor.

Dentro de los sistemas de conservación, los lactatos y acetatos tienen una especial relevancia en determinados platos preparados y productos cárnicos y de pescado. Su función principal está relacionada con el control del desarrollo de determinados microorganismos y con la prolongación de la vida útil.

Por tanto, la búsqueda de una formulación más natural no implica necesariamente eliminar todos los aditivos del producto. En muchos casos, el objetivo de la industria es identificar qué ingredientes son realmente necesarios y encontrar alternativas que permitan mantener la misma funcionalidad tecnológica con una formulación más sencilla y próxima a las expectativas actuales del consumidor.

¿Qué son los lactatos y acetatos y para qué se utilizan?

Los lactatos y acetatos pertenecen a una familia de sustancias ampliamente utilizada en la industria alimentaria por sus propiedades tecnológicas y antimicrobianas. Entre ellos encontramos diferentes sales de ácido láctico y ácido acético, que pueden utilizarse para ayudar a controlar el desarrollo de determinados microorganismos.

Los lactatos incluyen, entre otros, el lactato sódico (E-325) y el lactato potásico (E-326), mientras que dentro de los acetatos encontramos sustancias como el acetato sódico (E-262i), el acetato potásico (E-261) o el diacetato sódico (E-262ii).

En función del alimento y de la formulación, estos ingredientes pueden contribuir a prolongar la vida útil y a mantener la estabilidad microbiológica. Por eso se han utilizado tradicionalmente en diferentes productos preparados, especialmente cuando es necesario controlar el crecimiento microbiano durante el almacenamiento.

Sin embargo, la evolución de las preferencias del consumidor está llevando a muchos fabricantes a estudiar alternativas a determinados aditivos, especialmente cuando buscan simplificar el etiquetado o desarrollar productos con una percepción más natural.

¿Se pueden retirar los lactatos y acetatos sin reducir la vida útil?

Retirar lactatos y acetatos de una formulación no debería plantearse simplemente como eliminar un ingrediente, sino como sustituir su función tecnológica mediante una estrategia de conservación adecuada.

La vida útil de un plato preparado depende de múltiples factores: la formulación, el pH, la actividad de agua, el tratamiento térmico, el envasado, la temperatura de almacenamiento y, por supuesto, la presencia o ausencia de microorganismos capaces de desarrollarse durante su conservación.

Por ello, cuando se elimina un conservante convencional, es necesario compensar su función mediante otras barreras. Un tratamiento térmico más intenso puede ser una opción, pero también puede afectar a la textura, el sabor, el aroma o la apariencia del alimento.

Aquí es donde los sistemas de conservación basados en microbiología pueden aportar una alternativa interesante. Incorporar un fermento protector permite añadir una barrera microbiológica sin necesidad de aumentar necesariamente la intensidad de otros tratamientos de conservación.

¿Por qué apostar por conservantes naturales en platos preparados?

Los consumidores buscan cada vez más alimentos que combinen comodidad y naturalidad. Que un producto esté listo para consumir o simplemente necesite calentarse no significa que deba percibirse como un alimento excesivamente procesado.

En este sentido, los conservantes naturales pueden ayudar a la industria a encontrar un equilibrio entre vida útil, seguridad alimentaria y calidad sensorial.

Una conservación eficaz puede incluso permitir trabajar con tratamientos térmicos menos agresivos cuando las características del producto y el proceso lo permiten. Esto resulta especialmente interesante en platos preparados en los que la textura, el aroma o el sabor son elementos fundamentales de la experiencia del consumidor.

La tecnología de conservación no tiene por qué consistir en una única barrera. Al contrario, la combinación de diferentes mecanismos de conservación permite diseñar productos seguros y estables reduciendo la dependencia de un único sistema.

¿Qué alternativa ofrece Amerex a los lactatos y acetatos?

En Amerex Ingredientes trabajamos desde hace más de 40 años en el desarrollo de soluciones de conservación basadas en microbiología. Nuestra experiencia en fermentación protectora permite ofrecer fermentos protectores como alternativa natural a determinados sistemas de conservación convencionales, ayudando a mantener la seguridad y la vida útil de los alimentos.

Estos fermentos pueden integrarse en la formulación de platos preparados para actuar como una barrera adicional frente al desarrollo de microorganismos. De esta manera, es posible estudiar la sustitución total o parcial de sistemas basados en lactatos y acetatos, siempre adaptando la solución a las características concretas de cada alimento y proceso.

Además, la gama de soluciones de Amerex permite abordar diferentes objetivos de conservación: protección frente a enterobacterias y Salmonella, control de mohos y levaduras o inhibición del desarrollo de Listeria monocytogenes, entre otros.

El objetivo no es simplemente retirar un aditivo de la etiqueta, sino mantener la seguridad y la vida útil del producto utilizando una estrategia de conservación más natural. Porque un plato preparado puede ser práctico, seguro y estable y, al mismo tiempo, ofrecer una formulación cada vez más cercana a lo que el consumidor espera de un alimento elaborado en casa.

¿Queréis obtener más información de estos productos? Ponte en contacto con nosotros para un asesoramiento más cercano y personalizado a través de:
• Puedes escribirnos un correo a: imasd@amerexingredientes.com
• Llamarnos al teléfono: +34 91 845 42 14
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CLOSTRIDIUM BOTULINUM DANS LES PLATS PRÉPARÉS: PRÉVENTION AVEC DES CONSERVATEURS NATURELS

Clostridium botulinum figure parmi les agents pathogènes les plus dangereux qui compromettent la sécurité alimentaire des plats préparés. Ce pathogène représente un défi constant pour l’industrie alimentaire, car il est responsable du botulisme, une intoxication alimentaire grave et potentiellement mortelle.

Dans les plats préparés réfrigérés ou emballés sous vide, comme l’omelette aux pommes de terre, ce micro-organisme peut trouver les conditions idéales pour se développer si les mesures de contrôle appropriées ne sont pas appliquées.

Dans cet article, nous analysons pourquoi cet agent pathogène est particulièrement préoccupant dans ce type d’aliments, ce que dit le dernier rapport de l’AESAN et comment les solutions naturelles d’Amerex aident à prévenir les risques et à respecter la législation en vigueur.

Si vous le souhaitez, vous pouvez télécharger le rapport de l’AESAN ci-dessous : BOTULISME_EMBALLAGES

Qu’est-ce que le Clostridium botulinum et pourquoi est-il préoccupant dans les plats préparés ?

Clostridium botulinum est une bactérie anaérobie sporulée, capable de produire l’une des toxines les plus puissantes connues, extrêmement dangereuse pour la santé humaine, responsable du botulisme. Bien qu’il s’agisse d’un agent pathogène peu fréquent, sa gravité élevée en fait une cible prioritaire pour l’industrie alimentaire.

Il existe deux grands groupes :

  • Souches protéolytiques: elles se développent à des températures plus élevées et dégradent les protéines, générant des composés qui peuvent modifier le goût et l’odeur des aliments.
  • Souches non protéolytiques: elles peuvent se développer à des températures de réfrigération (≥3,3 °C), ce qui en fait une menace réelle pour les aliments prêts à consommer qui sont conservés au froid.

Dans le cas des plats préparés prêts à consommer (tels que les omelettes, les viandes cuites emballées sous vide, etc.), les souches non protéolytiques sont la principale préoccupation, car elles peuvent se multiplier si les conditions de pH, d’activité de l’eau (aw) et de température sont favorables, lorsque les conditions de transformation n’ont pas été optimales.

Quelles sont les caractéristiques des plats préparés ?

Les plats préparés, également appelés aliments de cinquième gamme, sont des aliments qui ont été cuisinés et emballés et qui sont prêts à être consommés.

Les plats préparés se caractérisent donc par :

  • Un emballage sous vide ou sous atmosphère modifiée.
  • Un traitement thermique doux (pasteurisation ou cuisson partielle).
  • Stockage réfrigéré (pendant plusieurs jours ou semaines).

D’un point de vue microbiologique, ces conditions peuvent favoriser la survie des spores de Clostridium botulinum, en particulier des souches non protéolytiques, si le produit présente :

  • Un pH supérieur à 4,6.
  • Une activité de l’eau (aw) élevée.
  • Une teneur réduite en sel.

L’Agence espagnole de sécurité alimentaire et nutritionnelle (AESAN) recense dans son rapport plusieurs épidémies historiques liées à des produits appartenant à la catégorie des produits prêts à consommer. Bien que peu fréquents, ces incidents ont donné lieu à des alertes alimentaires, à des retraits de produits et à un impact important sur la réputation des entreprises concernées.

Quels risques l’AESAN a-t-elle identifiés dans les plats préparés ?

Selon le rapport de l’AESAN, dans les plats préparés réfrigérés, emballés sous vide et prêts à la consommation, le risque de botulisme dépend en grande partie :

  • Du respect des bonnes pratiques d’hygiène à toutes les étapes de la production.
  • Contrôler des paramètres tels que le pH, l’activité de l’eau et la concentration en sel, et ajouter des agents antimicrobiens.
  • Respecter rigoureusement les températures de stockage (idéalement inférieures à 3,3 °C).
  • Veiller à ce que le consommateur suive les instructions de conservation et de consommation.

Ces mesures s’inscrivent dans le cadre d’une approche à barrières multiples, où chaque contrôle réduit la probabilité que la bactérie se développe et produise des toxines.

L’AESAN souligne que même dans les produits pasteurisés ou cuits, le risque peut persister si des mesures de contrôle supplémentaires ne sont pas mises en place.

Lineal de un supermercado de platos preparados

Facteurs critiques pour éviter le botulisme dans les plats préparés

Afin de réduire le risque lié au Clostridium botulinum dans ce type d’aliments, l’industrie doit appliquer la théorie des barrières multiples, qui combine plusieurs stratégies :

  1. Formulation des aliments: ajuster le pH, l’aw et la salinité.
  2. Utilisation d’agents antimicrobiens naturels ou autorisés, tels que les ferments protecteurs d’Amerex (paragraphe suivant).
  3. Contrôle thermique pendant la fabrication.
  4. Réfrigération stricte pendant toute la durée de vie du produit.
  5. Instructions claires au consommateur sur la conservation et la consommation.

Comment les ferments protecteurs d’Amerex contribuent-ils à prévenir Clostridium botulinum?

Chez Amerex, nous développons des solutions clean label basées sur la microbiologie qui agissent comme une barrière naturelle contre les agents pathogènes, y compris Clostridium botulinum.

Nos ferments protecteurs produisent des métabolites tels que des acides organiques et des protéines qui inhibent la croissance bactérienne et prolongent la durée de conservation du produit sans altérer ses caractéristiques organoleptiques.

Grâce à des tests de provocation et des études de microbiologie prédictive, nous avons validé leur efficacité dans différents aliments prêts à la consommation, garantissant le respect des limites légales et apportant une tranquillité d’esprit aux fabricants et aux consommateurs.

Grâce aux solutions Amerex, les entreprises peuvent intégrer une barrière supplémentaire et naturelle à leur système de sécurité alimentaire, réduisant ainsi le risque d’alertes et de retraits de produits, et se conformant aux exigences réglementaires les plus strictes.

Si vous souhaitez en savoir plus ou découvrir comment nous pouvons vous aider à améliorer la sécurité de vos plats préparés, n’hésitez pas à nous contacter!

  • Vous pouvez nous envoyer un e-mail à l’adresse suivante: imasd@amerexingredientes.com
  • Nous appeler au numéro suivant : 91 845 42 14
  • Remplir le formulaire ci-dessous

Hasta la próxima

 

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