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CONTROL DE SALMONELLA EN EMBUTIDOS CÁRNICOS CURADOS

La presencia de Salmonella en embutidos cárnicos curados continúa siendo una de las principales preocupaciones en la industria alimentaria. En el proceso de elaboración de estos alimentos, no se incluyen procesos de tratamientos térmicos, por lo que el control de este patógeno se convierte en un reto técnico.

Esto impacta directamente en la seguridad alimentaria, el cumplimiento normativo y la reputación de marca. Recientemente, hemos visto casos en los que se ha detectado Salmonella en lotes de fuet o longaniza, por lo que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha ordenado la retirada inmediata del producto del mercado

En este contexto, las estrategias de control evolucionan hacia sistemas más completos, donde los conservantes naturales juegan un papel cada vez más relevante.

¿Qué bacteria patógena es Salmonella y por qué es un riesgo en embutidos curados?

Salmonella es una bacteria patógena ampliamente distribuida en el entorno y especialmente asociada a materias primas de origen animal. Es una de las principales causas de toxiinfecciones alimentarias a nivel mundial, lo que la sitúa como un microorganismo prioritario en los sistemas de control de la industria cárnica.

En embutidos y productos cárnicos curados, el riesgo no siempre está ligado a su crecimiento, sino a su capacidad de sobrevivir durante el proceso de elaboración. A diferencia de otros patógenos, Salmonella puede sobrevivir en condiciones adversas y mantenerse viable en el producto final si no se aplican barreras suficientes.

Esto resulta especialmente crítico en productos listos para consumo o con procesos de curado tradicionales, donde no existe una etapa de cocción que garantice su eliminación. Por ello, incluso niveles bajos de contaminación inicial pueden convertirse en un problema si no se controlan adecuadamente.

¿Dónde aparece Salmonella en el proceso de elaboración de los embutidos curados?

El principal punto de entrada de Salmonella en los productos cárnicos curados suele ser la materia prima. La carne fresca puede presentar contaminación en origen, lo que obliga a los fabricantes a trabajar bajo el supuesto de que el patógeno puede estar presente desde el inicio del proceso.

A partir de ahí, el riesgo se amplifica por posibles contaminaciones cruzadas durante la elaboración: superficies, equipos, manipulaciones o incluso el ambiente de producción pueden actuar como vectores de dispersión. En este sentido, los procesos tradicionales de elaboración de embutidos, con múltiples etapas y manipulación intensiva, aumentan la complejidad del control.

Además, el contexto actual añade nuevos desafíos. La tendencia hacia productos clean label y la reducción de ciertos aditivos como los nitritos limita el uso de herramientas clásicas de control microbiológico. Esto obliga a la industria a buscar soluciones alternativas que mantengan el equilibrio entre seguridad, calidad y naturalidad.

¿Qué factores influyen en la supervivencia de Salmonella en embutidos curados?

La supervivencia de Salmonella en embutidos curados depende en gran medida de las características físico-químicas del alimento y de las condiciones de proceso.

Factores como:

  • pH: Crece en un rango de pH entre 4 y 9. Su crecimiento se inhibe por debajo de pH 3.8-4.5.
  • Actividad de agua (aw): Necesita mucha humedad (aw de 0.94 a 0.99) para multiplicarse. En alimentos secos como los embutidos curados (aw < 0.2), la bacteria no muere, sino que sobrevive.
  • El contenido en sal u oxígeno (es una bacteria anaerobia facultativa, puede crecer con o sin oxígeno).
  • La temperatura durante el secado y la maduración juegan un papel determinante.

Además, Salmonella sobrevive a la congelación (-20°C) durante semanas o meses, especialmente en carnes y se destruye mediante cocción (temperaturas superiores a 60°C-63°C) que no aplicaría en caso de los embutidos curados.

En este contexto cobra especial importancia el concepto de “tecnología de barreras”. La combinación de distintos factores: formulación, proceso, almacenamiento y microbiota, permite reducir progresivamente la viabilidad del patógeno hasta niveles seguros.

Uno de los elementos más interesantes dentro de este enfoque es la competencia microbiológica. La presencia de microorganismos beneficiosos puede dificultar la supervivencia de patógenos como Salmonella, creando un entorno menos favorable para su desarrollo.

¿Qué exige la legislación sobre Salmonella en productos cárnicos?

La legislación europea establece criterios microbiológicos estrictos para Salmonella, basados en su ausencia en determinados productos, especialmente en aquellos listos para consumo. Esto implica que el fabricante debe garantizar que el patógeno no esté presente en el alimento en el momento de su comercialización.

Además, la responsabilidad recae directamente en el operador alimentario, que debe demostrar que sus productos cumplen con los requisitos durante toda su vida útil. Esto incluye la validación de procesos, el control de materias primas y la implementación de sistemas APPCC eficaces. En la práctica, esto obliga a las empresas a adoptar un enfoque preventivo, donde no solo se controle la contaminación inicial, sino también la posible evolución del microorganismo a lo largo del tiempo.

En resumen, los reglamentos que afectan al control de Salmonella sería:

  • Reglamento (CE) Nº 2073/2005: Es la norma fundamental que establece criterios microbiológicos para los productos alimenticios, incluyendo la ausencia de Salmonella en 25 gramos en la mayoría de embutidos y productos cárnicos listos para el consumo.
  • Reglamento (CE) Nº 852/2004: Define las normas generales de higiene que deben cumplir las empresas alimentarias para controlar peligros como la Salmonella.
  • Reglamento (CE) Nº 2160/2003: Establece medidas para controlar la presencia de Salmonella en las fases de producción primaria (granjas), lo que ayuda a reducir la carga bacteriana en la carne destinada a embutidos.

¿Cómo se puede controlar Salmonella en embutidos curados y qué papel tienen los conservantes naturales?

El control de Salmonella en embutidos curados requiere un enfoque integral. Las medidas de higiene y los sistemas APPCC siguen siendo la base, pero por sí solas no siempre son suficientes para garantizar la seguridad del producto final.

Por ello, cada vez es más habitual trabajar con estrategias basadas en la combinación de barreras: control de materias primas, optimización de parámetros de proceso, condiciones de almacenamiento y cada vez más, reformulación del producto.

En este contexto, los conservantes naturales y los fermentos protectores se posicionan como herramientas clave. Estos sistemas actúan mediante competencia microbiológica, reduciendo el potencial de crecimiento y supervivencia de patógenos como Salmonella sin necesidad de recurrir a aditivos sintéticos.

Su uso permite reforzar la estabilidad microbiológica del producto, alineándose además con las demandas del mercado en términos de naturalidad y etiquetado limpio.

¿Qué soluciones ofrece Amerex para el control de Salmonella en embutidos cárnicos curados?

Los fermentos desarrollados por Amerex Ingredientes actúan como una barrera adicional dentro de la estrategia de control de cualquier proceso de fabricación de embutidos.

Gracias a su base microbiológica, estas soluciones contribuyen a reducir la viabilidad de patógenos como Salmonella en el producto final, mejorando su estabilidad durante la vida útil. Además, su eficacia puede ser validada mediante estudios específicos como challenge tests, facilitando la demostración de cumplimiento frente a requisitos regulatorios.

Incorporar este tipo de tecnologías permite a los fabricantes avanzar hacia productos más seguros, estables y alineados con las tendencias actuales del mercado, donde la naturalidad y la seguridad alimentaria deben ir de la mano.

¿Queréis obtener más información de estos productos? Ponte en contacto con nosotros para un asesoramiento más cercano y personalizado a través de:

  • Puedes escribirnos un correo a: imasd@amerexingredientes.com
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Conservantes para Listeria en Embutidos Curados: Todo lo que Necesitas Saber sobre la alternativa natural Fermitrat Export

La listeria representa un desafío significativo para la industria de los embutidos curados, pero con el uso adecuado de conservantes y medidas de control, es posible producir productos seguros y con una organoléptica apetecible para el consumidor final.

En Amerex Ingredientes, estamos comprometidos con la seguridad alimentaria y ofrecemos soluciones innovadoras para ayudar a los productores de embutidos curados a mantener sus productos libres de listeria.

A continuación examinamos el uso de conservantes para listeria en embutidos curados y la oferta que hace Amerex con su conservante natural Fermitrat Export.

La listeria es una bacteria patógena que puede causar infecciones graves, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados, mujeres embarazadas, recién nacidos y ancianos, llamada listeriosis.

Esta bacteria es particularmente preocupante en los productos cárnicos, incluidos los embutidos curados, debido a que estos alimentos se suelen consumir sin cocción adicional. La listeria tiene una temperatura óptima de crecimiento de 37º C aunque puede sobrevivir a bajas temperaturas, lo que significa que incluso la refrigeración no siempre es suficiente para prevenir su crecimiento. Además, la Tª de inactivación varía en función del alimento, por eso, el control de listeria es un aspecto crucial en la producción de embutidos curados.

Los embutidos curados, como el chorizo, el salami y el jamón serrano, se producen mediante un proceso de curado que involucra la salazón, secado y fermentación. Estos métodos de conservación tradicionales, aunque eficaces para prolongar la vida útil y mejorar el sabor, pueden no ser suficientes para eliminar por completo la listeria. Dado que estos productos no suelen someterse a un proceso de cocción después del curado, cualquier contaminación por listeria puede suponer un riesgo para la salud del consumidor.

Se considera que no favorecen el desarrollo los productos con pH ≤ 4,4 ó aw ≤ 0,92, productos con pH ≤ 5,0 y aw ≤ 0,94, y los productos con una vida útil inferior a 5 días y muchas veces los embutidos curados no están dentro de estos parámetros.

Para garantizar la seguridad de los embutidos curados y prevenir la contaminación por listeria, se utilizan diferentes tipos de conservantes. Estos pueden ser naturales o sintéticos, siendo los sintéticos más controvertidos actualmente; y se incorporan en diferentes etapas del proceso de producción.

Algunos de los conservantes más comunes utilizados en los embutidos curados incluyen:

  1. Nitratos y nitritos: Estos compuestos no solo ayudan a mantener el color rosado característico de los embutidos, sino que también inhiben el crecimiento de bacterias patógenas, incluida la listeria. Sin embargo, su uso está regulado debido a posibles efectos adversos para la salud en altas concentraciones.
  2. Ácidos orgánicos: El ácido láctico, ácido acético y ácido cítrico son utilizados para reducir el pH de los embutidos, creando un ambiente hostil para el crecimiento de listeria como hemos visto antes. Estos ácidos son a menudo incorporados a través de cultivos iniciadores (starters de maduración) durante el proceso de fermentación.
  3. Extractos de plantas: Conservantes naturales, como extractos de romero o té verde, están ganando popularidad debido a la demanda de opciones más naturales y menos procesadas. Estos extractos poseen propiedades antimicrobianas y antioxidantes, aunque su efectividad aún no ha resultado ser más alta como los aditivos químicos.
  4. Cultivos protectores: Los cultivos de bacterias beneficiosas pueden competir con la listeria u otros patógenos por los nutrientes y la matriz alimentaria, reduciendo así su proliferación. Estos cultivos no solo mejoran la seguridad, sino que también pueden contribuir al sabor y textura del producto final.

Amerex ingredientes es experto desde hace más de 40 años en el uso los cultivos protectores, siendo Fermitrat Export un ejemplo de producto clave en la lucha contra listeria.

Para abordar específicamente el riesgo de listeria en embutidos curados, los fabricantes de alimentos están adoptando estrategias que incluyen el uso de conservantes antimicrobianos efectivos contra esta bacteria.

Algunos de los más comunes son la natamicina: Es un conservante natural producido por fermentación bacteriana. Es efectivo contra hongos y algunas bacterias, incluida la listeria, y se utiliza en la superficie de embutidos curados para prevenir la contaminación. En el reglamento europeo sobre los aditivos alimentarios tiene asociado el número (E 235). También se busca el uso de algunos subproductos de microorganismos beneficiosos, que pueden inhibir la proliferación de listeria. Son ampliamente utilizados en la industria cárnica para extender la vida útil y mejorar la seguridad de los embutidos curados.

Con la creciente demanda de productos más naturales y menos procesados, la industria de los embutidos curados está explorando nuevas tecnologías y conservantes. El uso de conservantes naturales y cultivos protectores está en aumento, y las investigaciones continúan en el desarrollo de soluciones más efectivas y seguras para combatir la listeria.

En este sentido, Amerex Ingredientes cuenta con años de experiencia en el uso de cultivos protectores como Fermitrat Export para solucionar las necesidades de sus clientes, tanto para aumentar la vida útil evitando las contaminaciones por patógenos, como sustituyendo aditivos químicos.

Amerex ofrece fermentos protectores que proporcionan acción directa contra microorganismos patógenos, como Listeria Monocytogenes. Nuestro conservante natural Fermitrat Export ofrece una protección frente a listeria demostrada desde hace años en embutidos curados. Además este producto resulta eficaz en otras matrices alimenticias como pescados, natas o carne congelada.

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