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FÓRMULAS COMPLETAS EN PREPARADOS CÁRNICOS Y DE PESCADO

En la industria de la carne y el pescado, la eficiencia en los procesos y la estandarización del producto final son factores clave para mantener la competitividad. Por eso, es habitual que los fabricantes recurran a las fórmulas completas, mezclas diseñadas para facilitar la fabricación de preparados de carne o pescado combinando diversos ingredientes y aditivos en una única solución.

Para los distribuidores, este tipo de productos representa una oportunidad clara de aportar valor tecnológico y simplificar la operativa del fabricante, especialmente cuando se integran ingredientes que mejoran la conservación, la naturalidad y la estabilidad microbiológica del producto.

¿Qué son las fórmulas completas en la industria alimentaria?

Las fórmulas completas son mezclas predosificadas que agrupan los ingredientes funcionales necesarios para elaborar un producto. En el sector cárnico y pesquero se aplican habitualmente en hamburguesas, salchichas, embutidos frescos, marinados o preparados de pescado moldeados, entre muchos otros. Estas mezclas permiten al fabricante trabajar con una única solución en lugar de tener que dosificar ingrediente a ingrediente, reduciendo la complejidad del proceso y evitando errores de formulación.

Su uso responde a varias necesidades: asegurar siempre el mismo resultado, mejorar textura y rendimiento, estabilizar color y jugosidad, optimizar costes y garantizar que cada lote cumple los estándares definidos. Además, al estar diseñadas como “sistemas completos”, garantizan la compatibilidad tecnológica entre todos sus componentes, algo que no siempre ocurre cuando se formulan recetas desde cero.

¿Para qué sirven estas mezclas en la fabricación de elaborados cárnicos o de pescado?

El principal beneficio del uso de fórmulas completas es la simplificación operativa: un solo saco sustituye a varios ingredientes, reduciendo tiempos y minimizando variaciones entre lotes.

También aportan mayor seguridad, ya que la dosificación es precisa y estable, algo fundamental cuando se trabaja con aditivos regulados como fosfatos, antioxidantes o estabilizantes. Otra ventaja clave es la optimización del coste por kilo, especialmente para distribuidores que adaptan su portfolio a diferentes niveles de calidad o rangos de precio.

Desde un punto de vista organoléptico, estas mezclas suelen aportar una mejor textura, mayor cohesión y un comportamiento más estable durante cocción, congelación o almacenamiento.

En definitiva, ayudan al fabricante a lograr productos competitivos y consistentes sin depender de tantos pasos manuales.

¿Qué ventajas tienen las fórmulas completas frente a la formulación tradicional?

Aunque las fórmulas completas pueden incluir texturizantes, sales, antioxidantes o aromas, la conservación es un elemento crítico y, en muchos casos, la clave que determina la vida útil del producto final. Incorporar un conservante adecuado no solo ayuda a frenar el crecimiento de microorganismos alterantes, sino que reduce el riesgo asociado a patógenos como Listeria monocytogenes, Salmonella o Clostridium, especialmente relevante en productos refrigerados o destinados a una vida útil extendida.

Además, una conservación eficaz ayuda a reducir mermas, reclamaciones y retiradas de producto, un aspecto económico decisivo para fabricantes y distribuidores. Y, en un mercado que avanza hacia las etiquetas limpias, contar con soluciones naturales basadas en microbiología aplicada permite combinar seguridad alimentaria con naturalidad, sin renunciar a la vida útil.

¿Por qué es importante incorporar un conservante en la fórmula completa?

En este punto, la experiencia de Amerex en conservantes naturales aporta un valor diferencial a cualquier fórmula completa. Nuestros fermentos protectores pueden incorporarse directamente en estas fórmulas para reforzar la estabilidad microbiológica, controlar patógenos y mejorar la vida útil de los preparados de carne y pescado. Estas soluciones han sido validadas en múltiples productos mediante challenge tests, demostrando su eficacia incluso en formulaciones complejas y bajo condiciones exigentes de almacenamiento.

Además de seguridad, aportan un elemento de diferenciación comercial: una fórmula completa que integra un conservante natural eficaz se convierte en una solución más sólida, alineada con las tendencias de mercado que priorizan la naturalidad sin renunciar al rendimiento.

Si quieres que saber más, ponte en contacto con nosotros y un técnico te ayudará en lo que necesitas. Puedes hacerlo a través de:
– Nuestro correo: imasd@amerexingredientes.com
– Nuestro teléfono: 918 45 42 14
– Rellenando el formulario a continuación.

Hasta la próxima

 

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Langostinos: cómo conservar su frescura con conservantes naturales sin sulfitos

Los langostinos son uno de los productos del mar más consumidos a nivel mundial. Sin embargo, su clasificación puede variar según su tamaño, origen y especies. A continuación, te explicamos los principales tipos de langostinos y cómo garantizar su frescura con conservantes sin sulfitos.

Existen diversas variedades de langostinos, que suelen clasificarse por su tamaño y lugar de captura. Entre los más populares encontramos:

  • Langostino tigre (Penaeus monodon): De gran tamaño, comúnmente encontrado en Asia.
  • Langostino austral (Pleoticus muelleri): Procedente del Atlántico suroeste, es muy valorado por su sabor.
  • Langostino patagónico (Pleoticus muelleri): Característico de las aguas frías de la Patagonia argentina, de textura firme y exquisito sabor.
  • Langostino vannamei o blanco del Pacífico: Cultivado principalmente en Latinoamérica y Asia, es uno de los más consumidos a nivel mundial.

Cada variedad de langostino tiene características únicas en cuanto a sabor y textura, pero todas enfrentan desafíos similares en términos de vida útil y conservación.

Uno de los mayores problemas en la comercialización de los langostinos es su vida útil. Al ser un producto altamente perecedero, es crucial un correcto manejo desde su captura o cultivo hasta su llegada al consumidor. Los principales problemas de vida útil incluyen:

  • Descomposición rápida: Sin una adecuada refrigeración o congelación, los langostinos comienzan a descomponerse en cuestión de horas.
  • Cambios de color: Los langostinos frescos tienen un color brillante, pero con el tiempo y la exposición al oxígeno, su color puede volverse opaco o gris.
  • Crecimiento bacteriano: La presencia de bacterias como la Listeria o Salmonella es un riesgo para la seguridad alimentaria si no se usan medidas adecuadas de conservación.

Por ello, los fabricantes de langostinos recurren al uso de aditivos y conservantes que mantengan la vida útil de los productos hasta el consumidor final.

Para preservar tanto la apariencia como la seguridad de los langostinos, la industria alimentaria utiliza diversos aditivos y conservantes químicos. Los más comunes son:

  • Sulfito de sodio: (E-221) Tradicionalmente se ha usado para evitar el ennegrecimiento de los langostinos y preservar su color natural. A pesar de su uso generalizado en la industria, los sulfitos pueden causar reacciones alérgicas en algunas personas a determinada concentración.
  • Fosfatos: Los fosfatos en la industria alimentaria (como el fosfato potásico E-340) se emplean para retener la humedad y mejorar la textura de los langostinos, evitando que se resequen.
  • Ácido cítrico y sus derivados: Estos conservantes son antioxidantes que ayudan a prevenir el deterioro oxidativo y mantienen el color y la frescura del producto. Su uso también es muy común a otros alimentos. El ácido cítrico se recoge con el número E330.

A pesar de su eficacia, cada vez más consumidores y fabricantes buscan alternativas más naturales y sin alérgenos, como los conservantes sin sulfitos que mantengan el color y la seguridad del alimento.

En Amerex Ingredientes, entendemos la importancia de ofrecer soluciones que no solo prolonguen la vida útil de los langostinos, sino que también sean seguras y naturales. Es por eso que contamos con conservantes naturales sin sulfitos que no solo garantizan la frescura y seguridad de los langostinos, sino que también cumplen con las demandas de los consumidores modernos que prefieren productos libres de alérgenos y más saludables.

Contamos con amplia experiencia en el uso de conservantes para mantener el color de distintos tipos de pescado y crustáceos y mejorar la seguridad frente a patógenos como Listeria. En este enlace podéis ver alguno de nuestros casos de éxito.

No dudes en contactarnos si buscas un conservante natural libre de número E que mejore la organoléptica y seguridad de tus alimentos.

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CONSERVANTES NATURALES PARA PESCADO

El pescado es una gran fuente de proteínas y ácidos grasos esenciales para una dieta equilibrada y saludable. Sin embargo, su frescura y calidad son susceptibles a la degradación debido a diversos factores, lo que representa un desafío para la industria alimentaria. El uso de conservantes para pescado es por tanto fundamental en el sector.

Entre estos desafíos se encuentran algunos patógenos, como la listeria y microorganismos que pueden proliferar en condiciones óptimas y comprometer la seguridad alimentaria, además estos microorganismos afectan a la organoléptica del producto.

A continuación, estudiaremos los problemas comerciales asociados con el pescado, los patógenos más comunes en este alimento y las soluciones que ofrece el mercado en forma de conservantes naturales.

Entre los problemas comerciales de vida útil más comunes en pescado podemos encontrar: la generación de exudados por heterofermentaciones de bacterias, la pérdida de textura o la sinéresis y generación de gas.

Esto se debe a que el pescado fresco es altamente perecedero. Debido a su composición biológica debe mantenerse durante toda su vida útil en unas buenas condiciones de almacenamiento que no siempre se cumplen.

Este rápido deterioro del pescado puede deberse a factores como la exposición al aire, la temperatura inadecuada, la contaminación cruzada y sobre todo, por la actividad microbiana. Esto no solo afecta la calidad sensorial del pescado, sino que también representa un riesgo para la salud del consumidor y puede resultar en pérdidas económicas significativas para los productores y minoristas.

Entre los microorganismos patógenos más comunes que afectan al pescado se encuentran las bacterias como Salmonella, Listeria monocytogenes y Vibrio spp., así como parásitos como Anisakis, que seguramente sea más reconocido por los consumidores. En sectores como el cárnico, patógenos como la listeria o salmonella son muy reconocidos y temidos, sin embargo no son tan conocidos por los consumidores de pescado.

Estos organismos pueden causar enfermedades transmitidas por alimentos si el pescado no se manipula, almacena y cocina adecuadamente. La presencia de estos patógenos es un problema grave que requiere soluciones efectivas para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad del producto.

Actualmente existen en el mercado algunos conservantes y aditivos que buscan hacer frente a estos desafíos, pero que tienen sus limitaciones. Algunas de las opciones más utilizadas incluyen:

  1. Extracto de Romero: Este conservante natural es rico en antioxidantes para prolongar la frescura del pescado.
  2. Ácido Ascórbico (Vitamina C): Además de sus propiedades antioxidantes, el ácido ascórbico puede ayudar a prevenir la oxidación lipídica y mantener la calidad sensorial del pescado.
  3. Aceites Esenciales: Algunos aceites esenciales, como el de orégano y el de tomillo, han demostrado tener actividad antimicrobiana y pueden usarse como conservantes naturales en productos pesqueros.
  4. Nitrato de Sodio: Aunque es un conservante ampliamente utilizado, el nitrato de sodio también puede obtenerse de fuentes naturales como la sal marina, proporcionando una opción más natural para la conservación del pescado.

Sin embargo, en Amerex contamos con conservantes naturales que no solo van a proteger al alimento de patógenos tan importantes como la listeria, sino que van a favorecer la reducción de aditivos químicos como el nitrato mencionado anteriormente, y la mejora la organoléptica del producto.

En Amerex contamos con conservantes naturales para pescado que hacen frente a los principales retos del mercado. Gracias  a los conservantes naturales de Amerex podrás:

  • Alargar la vida útil por control de lactobacilos heterofermentativos en preparados de pescado fresco y congelado.
  • Prevenir patógenos como la listeria.
  • Generación de color retirando los nitritos.
  • Disminuir la incidencia de histamina.
  • Evitar acidificaciones indeseadas, ni sinéresis, manteniendo la textura.

Los conservantes de Amerex pueden aplicarse de distintas formas en función del tipo de procesado del pescado:

  • En masa: para hamburguesas de pescado o surimi.
  • Inyectado: en emperador, atún, salmón, pez espada etc
  • En superficie: para cualquier tipo de ahumado o marinado (sushi). En langostinos o cefalópodos.

La industria del pescado enfrenta desafíos significativos en cuanto a la preservación de la frescura y la seguridad alimentaria. Sin embargo, al aprovechar los beneficios de los ingredientes naturales y la biotecnología, podemos garantizar que el pescado llegue a los consumidores de forma segura. ¡No dudes en contactarnos para recibir más información!

  • Puedes escribirnos un correo a: imasd@amerexingredientes.com
  • Llamarnos al teléfono: +34 91 845 42 14
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